La formación de Castilla. Primero fue León.

La formación de Castilla. Primero fue León.

La formación de Castilla. El reino de León.

Castilla, nuestra Castilla nace en un contexto muy determinado. Originalmente forma parte de León, pero pronto toma una forma de ser propia. Enclavados en las montañas cántabras, entre La Bureba, Vizcaya, Álava y las propias montañas de Santander, nace el Condado de Castilla, con el Islam al sur, penetrando a sus anchas, bien sea por el valle del Ebro, bien sea directamente atravesando el Duero. Pero eso sería mucho más adelante, antes de eso ocurrieron otras cosas.

El origen de Castilla. El reino de León.

La España musulmana y la España cristiana. Los primeros reinos cristianos.

En 756, Abderrahmán I había establecido el Emirato independiente (resLaecto al Califato abbasí de Bagdad). El nuevo régimen de la España musulmana, que había de durar hasta 929, presentó los mismos caracteres de inestabilidad que se manifestaron durante los primeros cuatro lustros del dominio del Islam, a causa de la tendencia cantonalista de los gobernadores de las provincias y de la oposición racial y religiosa de gran parte de la población. Estos hechos explican la constitución de una república aristocrática en Tolaitola (875-932) y el éxito de la insurrección del renegado Omar-ben-Hafsum, en la Alta Andalucía (844-917). La necesidad de centralizar el poder ante estos hechos motivó el establecimiento de una serie de provincias en los primeros tiempos del Califato. En general, los musulmanes consideraban dividida la Península en tres regiones, orientadas de Norte a Sur : Al-Garb (tierra occidental,  aquí.), Al-Musata (tierra de en medio) y Al-Xarg (tierra oriental) (Algarve, La meseta y levante). Cada una de ellas comprendía cierto número de provincias, que fijó Alhakem II, sucesor de Abderrahmán III. En el mapa reproducimos las existentes en el reinado de este califa. En conjunto se ha de notar el hecho, geográfico, humano e histórico a la vez, que las provincias del Sur y del Este eran más pequeñas y numerosas que las del Centro y del Oeste.

Al Norte de la línea fronteriza entre la Cristiandad y el Islam, fijada en tiempo de Alfonso III, prosperan poco a poco los Estados cristianos. La zona dominada por éstos es más extensa en la Meseta que en los Pirineos. Aquí existen de Este a Oeste los siguientes núcleos : la Marca Hispánica, compuesta por los condados catalanes, rescatados de los musulmanes por las armas de Carlomagno a fines del siglo VIII y principios del IX, y que en esta época forman parte del Imperio carolingio ; los condados de Pallars, Ribagorza, Sobrarbe y Aragón, abiertos en los reducidos límites de los valles pirenaicos ; y el reino de Navarra, que empieza su desarrollo en esta época.

En la Meseta, bajo Alfonso III, florece el reino de León, que comprende, además de su cuna asturiana, los territorios de Galicia, León, Castilla y Bardulia. La verdadera línea fronteriza se halla en el Duero, cuyos pasos están defendidos por las fortalezas de Zamora, Toro y Simancas. Más al Sur se extiende una zona despoblada, Extremadura, teatro de frecuentes luchas, y el territorio de Portugal, que Alfonso III arrebató al Islam al llevar sus armas hasta el Mondego. Más tarde, este territorio se volvió a perder.

 

Audio sobre la frontera del Duero durante la Reconquista

la formación de Castilla

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