Franquicias, distintos usos del término

¿Qué son las franquicias? Descubre distintos usos históricos del término

Si lo que estás buscando son franquicias baratas, este es tu sitio. En esta entrada en particular no las encontrarás (si en el enlace que te adjuntamos), pero aquí sí descubriras distintos términos de la palabra franquicia.  Vamos allá.

Franquicias baratas y distintos usos del término

FRANQUICIA

Nombre, femenino. Por franquicia se ha entendido en la mayoría de los casos una exención, bien sea determinada por las leyes, bien sea determinada por los reglamentos, principalmente en derechos, tasas o impuestos. También podemos hablar de una franquicia aduanera, y esta sería, en general, una exención del pago de aranceles a las mercancías que entran o salen por las fronteras; en particular, la concedida para la entrada en un territorio de materias primas o manufacturas.

A nivel histórico, las franquicias han representado, por lo general, cada uno de los privilegios y libertades concedidas por las cartas de franquicia.

Carta de franquicia, carta por la que se concedían ciertas libertades y privilegios a siervos y mercaderes, con la finalidad de atraerlos a determinados dominios o de retenerlos en los mismos.

En  el derecho inglés, las franquicias también representaban el privilegio real o parte de la prerrogativa real reconocidos a un individuo o a un grupo de individuos. (Actualmente designa el derecho de voto.)

En la actualidad el término franquicia se usa sobre todo en el ámbito empresarial y de los emprendedores, y designa la licencia que una marca concede al franquiciado para explotar su imagen y sus productos (los de la franquicia) a cambio de una contraprestación.

Franquicias en Correos.

El derecho a la franquicia postal está determinado o por la calidad del expendedor, o por la del destinatario, o por la de ambos. En el primer y tercer casos, el expendedor da a conocer su calidad mediante su contraseña (estampilla). En el segundo caso, la franquicia se obtiene por la enunciación de la calidad del destinatario. Las autoridades civiles o militares poseían franquicia postal para la correspondencia cruzada entre ellos por razones de servicio. De aquí deriva el término “franqueo”.

Franquicias en el derecho marítimo

La franquicia, en los seguros marítimos, restringe la responsabilidad del asegurador. La franquicia comprende el porcentaje o monto del valor asegurado que, en caso de daño, queda a cargo del asegurado. Puede o no ser deducible. Por ejemplo, si la póliza es «libre de avería particular hasta un 3 %», los aseguradores no pagarán las pérdidas que no alcancen el 3 % del valor asegurado; si exceden de este porcentaje, los aseguradores deberán rembolsarlas totalmente.
En este caso la franquicia no es deducible. Por el contrario, una «franquicia del 3 %», o de «los primeros 3 % », significa que los aseguradores pagarán únicamente la pérdida o perjuicio que sobrepase el 3 % del valor asegurado; en este caso la franquicia es deducible.

En el resto de seguros, por ejemplo, los de coches, también hablamos de seguros con franquicia.

Distintos tipos de franquicias en la historia

Las relaciones de dependencia económica y personal propias del régimen señorial, y los usos y gravámenes que llevaban anejas para los cultivadores de tierras de dominio ajeno, se vieron limitadas por los frecuentes casos en que se eximía del cumplimiento de determinadas cargas a los pobladores de un lugar sometido a la potestad del rey o de un señor.  

Las cartas de franquicia aparecieron a partir del s. xi (N de Francia, N de Italia, Países Bajos, Alemania renana) y se multiplicaron durante el s. xii y comienzos del xiii, en que se extendieron por todo el reino de Francia, la Alemania renana, Italia y la Península ibérica (especialmente por la Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña).

Su difusión coincide con el auge económico de las ciudades (ss. xi y xii), y se relaciona con los esfuerzos de los burgueses para eliminar las trabas feudales al comercio, a la propiedad y a la circulación; la roturación de tierras vírgenes, así como la repoblación de los territorios conquistados —como es el caso de la Península ibérica—, solía ir acompañada de franquicias que los reyes o los señores territoriales concedían para atraer a los nuevos moradores.

Testimonio de la frecuencia de este segundo tipo de franquicias son las numerosas Villafrancas (y topónimos semejantes) que se observan todavía en la actualidad.

Las cartas de franquicia solían conceder la libertad a los siervos, delimitaban y atenuaban los privilegios señoriales, establecían la libertad de propiedad y de comercio, regulaban el servicio militar, eximían a sus beneficiarios de las prestaciones y atribuían la administración de la justicia a la comunidad que las recibía.

Algunas de ellas concedían además la facultad de elegir representantes para la administración, y en este sentido fueron un primer paso hacia la elaboración de una personalidad  jurídica y hacia la obtención de una autonomía municipal.

Aunque al principio eran dispensadas con cierta reticencia, finalmente fueron los señores mismos quienes facilitaron su difusión, pues ellos eran los primeros beneficiados por el enriquecimiento de los campesinos y de las ciudades ubicadas en sus dominios.