El pantano de La Grajera

El pantano de La Grajera, pulmón verde de Logroño.

 

El pantano de La Grajera es un espacio verde creado, o nacido más bien, alrededor del embalse o pantano de La Grajera, situado a unos cinco kilómetros al suroeste de la ciudad de Logroño, casi a mitad de camino entre esta y Navarrete.

El embalse de La Grajera se construyó en 1883, seguramente aprovechando alguna pequeña laguna natural preexistente. Recibe las aguas de un canal que a su vez las toma del río Iregua, del que está a unos cuantos kilómetros de distancia.

Mapa de situación del pantano de La Grajera, como vemos está a medio camino entre Navarrete y Logroño. El río Iregua queda a la derecha del mapa.

Entorno al pantano se ha ido creando un parque y una zona recreativa muy visitada por los logroñeses, y los habitantes de las cercanías. Cuenta con un pequeño bosque en la zona del dique, además de los típicos árboles de ribera alrededor de la zona de agua.

Este embalse es una buena zona de observación de aves, y de hecho existen algunas zonas acondicionadas para, con buena paciencia, poder observar las aves que habitan temporal o definitivamente aquí.

Dique del pantano de La Grajera

Dique del pantano de La Grajera, con algunas cañas de pescar.

 

 

Árboles en el pantano de La Grajera.

Bosquecillo en el dique del pantano de La Grajera. Detrás de los árboles está el dique.

 

La Grajera de noche.

La Grajera por la noche desde el dique.

En 1999 el parque se amplio hacia el sur, prácticamente hasta el límite marcado por la AP-68, con la creación del campo de Golf municipal de La Grajera. Todas estas tierras utilizadas para el campo de Golf eran unas tierras yermas, tierras arcillosas y áridas en las que sólo crecían pequeñas plantas.

Con la creación del campo de golf también se acondicionó el resto de zonas, creando un bello paraje de bosquecillo, con una serie de caminos que rodean todo el parque.

En este mapa podemos ver claramente los caminos creados al sur del parque, prácticamente hasta el límite de la AP-68. Son utilizadas tanto por ciclistas como por caminantes. No hay grandes desniveles, pero las rutas esconden algunas sorpresitas cortas, pero muy empinadas.

 

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