Mario Blanco Villanueva

Marketing digital, administración de empresas y logística

El aceite de San Millán septiembre 3, 2015

El aceite de San Millán – Leyendas de La Rioja

 

La imaginación legendaria nos lleva una vez más hasta los montes Distercios. En su falda la mirada proyecta la imagen superpuesta de los monasterios de Suso y Yuso, “el de arriba y el de abajo”, el superior y el inferior, el grande y el pequeño. Hacia éste, el más antiguo, ascendemos y allí evocamos la vida del santo eremita.

el aceite de san millan patron de castilla

¿Quién no conoce a estas alturas la vida de San Millán de la Cogolla? Nacido en Berceo, dedicó sus primeros años a pastorear los rebaños de su padre para retirarse más tarde a la soledad del monte, donde decidió hacerse anacoreta. Aprendió lo más importante de la mano de San Félix, alcanzando pronto fama en la comarca, por lo que el obispo de Tarazona le nombró párroco de su pueblo natal, Berceo, del que fue destituido pronto por, según dicen, dilapidar los bienes eclesiásticos de la parroquia. Decidió entonces retirarse a unas cuevas cercanas para vivir de eremita rodeado de sus discípulos. Tras su muerte, ya centenario, fue enterrado allí en donde se edificó en su memoria un pequeño santuario. El monasterio de Suso que se nos presenta hoy a la vista se construyó en los siglos IX y X . La iglesia es de dos naves con dos capillas en la cabecera y dividida en dos partes por los conocidos arcos de herradura que conectan la iglesia con el antiguo cenobio de San Millán. En una de esas cuevas estaba enterrado el Santo y allí se desarrolla nuestra leyenda

Ante el sepulcro del santo colgaba una lámpara que siempre alumbraba la estancia y ningún día ni ninguna noche del año estaba el candil sin aceite, salvo claro está cuando le cambiaban la mecha. De este , en un anochecer que era la víspera de San Julián faltó el aceite a los de la morada clerical y por no tener no tenían ni una gota para quemar. El sacristán encargado de tener siempre limpio y a punto el sepulcro estaba muy molesto y fastidiado por el olvido de tener más aceite en la despensa y además nadie en la comarca le podía prestar pese a que el sepulcro se encontraba totalmente a oscuras. Cuando llegó la noche y la hora de descansar entró el monje sacristán a mirar el sepulcro y orar por última vez y vio arder la lámpara delante del altar llena del mejor aceite que no solían comprar. Se quedó el monje muy maravillado de la luz tan clara y el aceite tan puro y refinado y entre gritos de alborozo y lágrimas de alegría, entendió que no había podido ser comprado a ningún buhonero, sino que lo había enviado Dios desde el Cielo.

Enterados todos los de la congregación, tocaron las campanas, se levantó un gran clamor y rindieron los canónigos alabanzas al Señor e hicieron reverencias al Santo. Pasada la emoción e incertidumbre de la primera noche con el nuevo aceite tuvieron una idea, pusieron otro óleo distinto y guardaron ese, que como era cosa santa, estaba lleno de dones y se guardó para sanar a los enfermos. Desde aquel día se multiplicaron las visitas al sepulcro del Santo y así, cualquiera que en un momento dado sentía una enfermedad se acercaba a ser curado, lo pringaban con el ungüento y la mejoría era tal que nunca más necesitaba otra medicina. Así ocurrió un buen día cuando llevaron hasta la sepultura a una mujer que tenía una enfermedad que le mantenía postrada en su cama sin poder mover los pies y con la visión perdida. La untaron con el aceite donde tenía el dolor y al instante los ojos y los pies recuperaron su visión y movilidad, por lo que la mujer marchó a su casa dando gracias al santo Millán.

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Categorías: La Rioja

La formación de Castilla. Primero fue León. septiembre 1, 2015

La formación de Castilla. El reino de León.

Castilla, nuestra Castilla nace en un contexto muy determinado. Originalmente forma parte de León, pero pronto toma una forma de ser propia. Enclavados en las montañas cántabras, entre La Bureba, Vizcaya, Álava y las propias montañas de Santander, nace el Condado de Castilla, con el Islam al sur, penetrando a sus anchas, bien sea por el valle del Ebro, bien sea directamente atravesando el Duero. Pero eso sería mucho más adelante, antes de eso ocurrieron otras cosas.

El origen de Castilla. El reino de León.

La España musulmana y la España cristiana. Los primeros reinos cristianos.

En 756, Abderrahmán I había establecido el Emirato independiente (resLaecto al Califato abbasí de Bagdad). El nuevo régimen de la España musulmana, que había de durar hasta 929, presentó los mismos caracteres de inestabilidad que se manifestaron durante los primeros cuatro lustros del dominio del Islam, a causa de la tendencia cantonalista de los gobernadores de las provincias y de la oposición racial y religiosa de gran parte de la población. Estos hechos explican la constitución de una república aristocrática en Tolaitola (875-932) y el éxito de la insurrección del renegado Omar-ben-Hafsum, en la Alta Andalucía (844-917). La necesidad de centralizar el poder ante estos hechos motivó el establecimiento de una serie de provincias en los primeros tiempos del Califato. En general, los musulmanes consideraban dividida la Península en tres regiones, orientadas de Norte a Sur : Al-Garb (tierra occidental,  aquí.), Al-Musata (tierra de en medio) y Al-Xarg (tierra oriental) (Algarve, La meseta y levante). Cada una de ellas comprendía cierto número de provincias, que fijó Alhakem II, sucesor de Abderrahmán III. En el mapa reproducimos las existentes en el reinado de este califa. En conjunto se ha de notar el hecho, geográfico, humano e histórico a la vez, que las provincias del Sur y del Este eran más pequeñas y numerosas que las del Centro y del Oeste.

Al Norte de la línea fronteriza entre la Cristiandad y el Islam, fijada en tiempo de Alfonso III, prosperan poco a poco los Estados cristianos. La zona dominada por éstos es más extensa en la Meseta que en los Pirineos. Aquí existen de Este a Oeste los siguientes núcleos : la Marca Hispánica, compuesta por los condados catalanes, rescatados de los musulmanes por las armas de Carlomagno a fines del siglo VIII y principios del IX, y que en esta época forman parte del Imperio carolingio ; los condados de Pallars, Ribagorza, Sobrarbe y Aragón, abiertos en los reducidos límites de los valles pirenaicos ; y el reino de Navarra, que empieza su desarrollo en esta época.

En la Meseta, bajo Alfonso III, florece el reino de León, que comprende, además de su cuna asturiana, los territorios de Galicia, León, Castilla y Bardulia. La verdadera línea fronteriza se halla en el Duero, cuyos pasos están defendidos por las fortalezas de Zamora, Toro y Simancas. Más al Sur se extiende una zona despoblada, Extremadura, teatro de frecuentes luchas, y el territorio de Portugal, que Alfonso III arrebató al Islam al llevar sus armas hasta el Mondego. Más tarde, este territorio se volvió a perder.

 

Audio sobre la frontera del Duero durante la Reconquista

la formación de Castilla

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El corazón del Trastámara agosto 19, 2015

El corazón del Trastámara, leyendas de La Rioja

Fue un anochecer de octubre y bajo los arcos del Cristo de la catedral calceatense cuando recién salidos del colegio escuchamos algo del Trastámara a casa a casa que se juntan los tejados que en el claustro suena ya el corazón del Trastámara que nací nos exhorta va era una anciana sarmientos a cubierta su cabeza con un mantón era lana y que llevaba por un asa de alambre una lata redonda tamaño envase de sardinas transformada en brasero titilante de ascuas…

El corazón del Trastámara

Blasón de los Trastámara
Nada es advertencia junto al muro claustral donde nos encontrábamos y en aquel momento en que el día agonizaba nos impuso un profundo respeto.
Ni Salustio mi compañero y yo expresamos nuestras emociones pero esta se había producido con densidad y hondura.
Algo de aquel misterio se me desvelo al día siguiente gracias a las pesquisas realizadas por Salustio en la biblioteca de su tío el canónigo se trataba de la historia de un rey don Enrique segundo de Trastámara que tras haber dado muerte de su hermano don Pedro primero de Castilla en los campos de Montiel se había cogido a un palacio calceatense era el Palacio Episcopal de Don Juan Del Pino bajo cuyos artesonados el monarca había fallecido por atentado del rey moro de Granada que tras la apariencia de una expresión de ofrenda y vasallaje en forma de lujosos borceguíes le había enviado la muerte.
en una jornada de caza por el bosque calceatense de Ayuela, calzóse don Enrique los botines del musulmán el fino cordobán de estos estaba en ponzoña do con una sustancia que envenena la sangre y así a resultas de unas rozaduras que durante la montería le produjeron 10 días después la parta obligó al de Trastámara a que entregará su alma a Dios o quizás al diablo era un 30 de mayo de mil trescientos setenta y nueve.

Pero había algo más impresionante en aquella historia. Y era que, embalsamado el monarca para ser enviado su cuerpo a la ciudad de Toledo, previamente fue vaciado de vísceras; y entre las disposiciones testamentarias, una de ellas ponía énfasis en que éstas, sus vísceras, y especialmente su corazón, quedaran en la ciudad de Santo Domingo de la Calzda, donde vivió dos meses, y a cobijo de un nicho ubicado en el muro del claustro catedralicio.

 

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El pantano de La Grajera agosto 13, 2015

El pantano de La Grajera, pulmón verde de Logroño.

 

El pantano de La Grajera es un espacio verde creado, o nacido más bien, alrededor del embalse o pantano de La Grajera, situado a unos cinco kilómetros al suroeste de la ciudad de Logroño, casi a mitad de camino entre esta y Navarrete.

El embalse de La Grajera se construyó en 1883, seguramente aprovechando alguna pequeña laguna natural preexistente. Recibe las aguas de un canal que a su vez las toma del río Iregua, del que está a unos cuantos kilómetros de distancia.

Mapa de situación del pantano de La Grajera, como vemos está a medio camino entre Navarrete y Logroño. El río Iregua queda a la derecha del mapa.

Entorno al pantano se ha ido creando un parque y una zona recreativa muy visitada por los logroñeses, y los habitantes de las cercanías. Cuenta con un pequeño bosque en la zona del dique, además de los típicos árboles de ribera alrededor de la zona de agua.

Este embalse es una buena zona de observación de aves, y de hecho existen algunas zonas acondicionadas para, con buena paciencia, poder observar las aves que habitan temporal o definitivamente aquí.

Dique del pantano de La Grajera

Dique del pantano de La Grajera, con algunas cañas de pescar.

 

 

Árboles en el pantano de La Grajera.

Bosquecillo en el dique del pantano de La Grajera. Detrás de los árboles está el dique.

 

La Grajera de noche.

La Grajera por la noche desde el dique.

En 1999 el parque se amplio hacia el sur, prácticamente hasta el límite marcado por la AP-68, con la creación del campo de Golf municipal de La Grajera. Todas estas tierras utilizadas para el campo de Golf eran unas tierras yermas, tierras arcillosas y áridas en las que sólo crecían pequeñas plantas.

Con la creación del campo de golf también se acondicionó el resto de zonas, creando un bello paraje de bosquecillo, con una serie de caminos que rodean todo el parque.

En este mapa podemos ver claramente los caminos creados al sur del parque, prácticamente hasta el límite de la AP-68. Son utilizadas tanto por ciclistas como por caminantes. No hay grandes desniveles, pero las rutas esconden algunas sorpresitas cortas, pero muy empinadas.

 

pantano de la grajera

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Juana I de Castilla, Juana la loca.

Juana I de Castilla, Juana la loca.

Juana I de Castilla, más conocida como Juana la loca, era hija de los reyes católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. A peser de ser la tercera hija de estos, el destino quiso que llegase a reina, aunque nunca ejerció el poder, pues por varios motivos ( la locura, básicamente) fue apartada de este tanto por su padre, Fernando el Católico, como por su hijo, Carlos I de España y V de Alemania (el emperador Carlos V). Juana fue la última reina de Castilla de origen netamente castellano, y junto con su padre Fernando, los últimos reyes de Castilla, pues su hijo Carlos ya sería rey de España.

 

Juana I de Castilla

Juana I de Castilla

Juana fue casada con Felipe de Habsgurgo, conocido por estos lares como Felipe el hermoso. Cuenta la leyenda que la locura de Juana le sobrevino por el amor (no totalmente correspondido, por ser suaves) de Felipe el hermoso. Hoy sabemos que casi con toda probabilidad la locura de Juana tuviera un origen genético, y es que parte de la familia estaba emparentada con la casa reinante en Portugal, pues su abuela materna fue Isabel de Portugal, y también sufrió episodios similares. Esta enfermedad no se manifiesta en todos los miembros, pero sí se va transmitiendo entre ellos. Así, sabemos que casi todos los austrias tuvieron familiares con enfermedades mentales, y todos confluyeron, por lo visto, en Carlos II, llamado el hechizado, casi de forma piadosa, pues el buen hombre no debía ser un dechado de virtudes físicas ni mentales.

 

Os dejamos con algunos documentos audiovisuales sobre la vida de Juana I de Castilla para que podáis conocer un poco más de la vida de esta pobre mujer. Recordemos que pasó casi 2/3 de su vida encerrada en un convento en Tordesillas, primero por su padre y luego por su hijo. Wikipedia.

 

Más artículos sobre Castilla.

 

 

La Rioja es Castilla

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De Navarra a Castilla agosto 10, 2015

Del Reino de Navarra al Reino de Castilla.

De como La Rioja pasó a a formar parte de Castilla, siendo conquista al rey de Navarra Sancho IV Garcés, el de Peñalén.

Sancho IV Garcés «el de Peñalén» o «el Noble», 1054-1076

sancho IV el de Peñalén

Sancho IV el de Peñalén, último rey Navarro que retuvo La Rioja en sus dominios.

En plena tragedia un niño es alzado rey: Sancho IV Garcés. No había cumplido 14 años y en su elección concurren temores e intereses expansionistas de otros monarcas. Ante su corta edad, no es de extrañar que en los primeros documentos en que aparece su nombre figure acompañado de la reina Estefanía. De su padre había heredado su afición a la caza y cariño a Nájera como Corte del reino donde residía habitualmente.

En unión de su madre siguió favoreciendo al monasterio de Santa María la Real. Antiguos cronistas mencionan que reclamó del abad Irache la entrega de una heredad que en Sotés (La Rioja) había entregado al monasterio el señor Lope Fortuñones (o Fortuniones) de Calahorra.

Su carácter adolecía de una inusitada violencia. Lacarra, con citas de Ubieto (Cart. de Albelda), menciona que en 1063 dio al obispo de Nájera-Calahorra, Gomesana, a quien llama «mi maestro», el monasterio de San Andrés para que interceda —dice—, ante Nuestro Señor Jesucristo por los pecados que te manifesté en confesión, de los doce hombres que yo y mis caballeros matamos en la villa de Genestar —Nestares—, partido de Torrecilla de Cameros y sus proximidades.

La batalla de los tres sanchos.

Los comienzos de su reinado se manifiestan por las continuas luchas con su tío Fernando I, quien persistía en sus deseos expansionistas por la Rioja, ocupando el castillo de Cellorigo, que Sancho tuvo que recuperar por las armas. Al morir Fernando I (1065) se mantiene la misma política por su heredero. Lacarra cita el Carmen campidoctoris y la Historia Roderici, que hablan de un combate singular entre el Cid Campeador, «armiger» o alférez del rey de Castilla, con Jimeno Garcés, que desempeñaba el mismo cargo en la Corte de Sancho «el de Peñalén», por la propiedad de la villa de Pazuengos, no lejos de San Millán de la Cogolla, en el que resultó vencedor el Cid. El castellano, protegido por un poderoso ejército, atraviesa Santo Domingo de la Calzada y avanza hacia el valle del Ebro, eludiendo las fuertes fortificaciones de Nájera y cruzando el puente construido en Logroño como paso del «camino francés», alcanza las inmediaciones de la localidad de Viana.

Mientras tanto, el rey de Nájera-Pamplona, al comprobar la inferioridad numérica de sus fuerzas, tiene que aceptar una decisión que hasta entonces no entraba en su política: pedir la ayuda del rey de Aragón, también llamado Sancho. La negociación ha sido rápida y todos los contendientes marchan al lugar de la lucha: el campo denominado de «LA VERDAD».

En un amanecer se inició la batalla. Los castellanos se encuentran impotentes para resistir a un enemigo que lucha con ardor en defensa de su reino. Cunde el desaliento. Sancho de Castilla es derribado de su caballo y sus caballeros le cubren en un círculo que es la salvación de un rey que huye de forma humillante. En los anales históricos de la Rioja queda un nombre: LA BATALLA DE LOS TRES SANCHOS. La victoria tendrá su consecuencia en pasajera paz entre Castilla y Navarra, si bien se mantendrá una guerra fría de intereses económicos traducida en la política de protección a los grandes monasterios. Las donaciones castellanas a San Millán de la Cogolla se intensifican con motivo de las propiedades del monasterio sobre extensos territorios enclavados en tierras de Castilla.

Sancho «el de Peñalén» no desconoce este peligro; no tardan en producirse divergencias entre ambos monarcas en idéntica política proteccionista. El conde de Lara, en gestión diplomática cerca del rey de Pamplona, logra la libertad de veinte peregrinos de Lara que «habían sido detenidos por la gente de la Rioja». Tras una entrevista tenida por el rey y el conde de San Millán, el monarca concedió un seguro a todos los que en adelante acudieran a visitar el sepulcro del santo con «esportilla y borbón» (Serrano, Cart. San Millán. Citas de Lacarra en Historia del Reino de Navarra). Es interesante resaltar que esa hegemonía política y territorial de los grandes monasterios tendrá una importante repercusión en los anales históricos de la Rioja.Estos intereses, unidos a los de los señores de Vizcaya sometidos a la influencia de Alfonso VI, motivaron la incorporación de la Rioja al reino de Castilla.

Sancho IV Garcés es invitado a una cacería por sus hermanos Ramón y Ermesinda. ¡Qué lejos está de su pensamiento que se trata de una conjura de nobles descontentos con la participación de sus propios hermanos!

Desde las alturas de una cima unos ojos contemplan el cuerpo del rey que alevosamente han impulsado hacia el vacío (4 de junio de 1076). Un motivo de distracción se había transformado en una marcha fúnebre hacia la Corte del reino. En el panteón de reyes del monasterio de Santa María de Nájera, un nombre: Sancho «el Noble» o «de Peñalén».

La muerte alevosa del rey motiva unos grandes problemas sucesorios que no se resolvieron por aplicación del derecho navarro. Los barones del reino, ante la gravedad de los hechos, no consideran acertada la sucesión por un hijo menor del rey, rechazando la del fratricida Ramón y la del otro hermano, infante Ramiro, votando por la entrega del reino a Sancho Ramírez de Aragón en contra de los vascongados, que abogan por el rey castellano.

En Navarra las posturas se han dividido en dos partidos patrocinando la elección del emperador leonés o del rey de Aragón. Alfonso VI considera que llegó el momento oportuno para lograr sus apetencias territoriales sobre la Rioja, con la complicidad e influencia de Diego Alvarez, Iñigo López, señor de Vizcaya y pasividad de los Fortuniones, titulares del señorío de Cameros.

El castellano penetra en tierras riojanas recibiendo juramento de fidelidad por don Iñigo López, gobernador de Nájera y alcanzando Calahorra, que se le entrega sin oposición por su gobernador Iñigo Aznar, de la familia de los Fortuniones. El reino vascón —en frase de Valdeavellano— perdía para siempre las comarcas del sur del Ebro, es decir, la tierra riojana y, al propio tiempo, Alfonso VI recobraba también para Castilla los países antes castellanos de Alava y de Vizcaya y de una parte de Guipúzcoa. En esta decisión, como antes hemos mencionado, fueron factores determinantes la postura de los señores de Vizcaya, intereses del monasterio de San Millán, por sus villas y posesiones en tierras de Castilla, sujetos a la influencia de Alfonso VI. Balparda considera que la desagregación se hizo espontánea y pacíficamente, sin violencia de ninguna clase.

Navarra gravitó, como correspondía por sus afinidades étnicas, geográficas e históricas, hacia el reino aragonés, vascón como ella de origen: Alava, Vizcaya y Guipúzcoa por igual razón se reintegraron, con las demás comarcas de la Cantabria, en el de Castilla —y añade— que uno de los ricos más caracterizados en estas tierras de Cantabria que facilitaron la entrada y toma de posesión del leonés fue el conde Iñigo López, mandando todavía en Vizcaya y en la Rioja y su hijo don López Iñiguez, que tenía el castillo de Bilibio, casado con doña Ticlo, hija de Diego Alvarez.

Para el comentarista la situación creada por el cambio de soberanía valió a esta familia el gobierno de Alava con Guipúzcoa a cambio del de Nájera que había tenido su padre. En confirmación de su tesis Balparda cita, aparte de la escritura de Camprovin, el preámbulo que Alfonso VI pone al fuero de Nájera de 1076: «Después que el rey Sancho mi primo fue muerto por su hermano Raymundo —dice— vino a mí el señor Diego Alvarez con su yerno el conde don Lupo a Nájera supuesto que estaban bajo mi soberanía» —para abogar sin duda por las prerrogativas de la ciudad—, «y atentos a mi honor, a mi servicio y a mi amor —continúa— juraron ambos ante todos mis primates que esta ciudad con todos sus habitantes se había hallado bajo tal fuero en tiempo de mi abuelo el rey Sancho y del mismo modo en tiempo del rey García y juraron por ellos que en tiempo me serían fieles».

Otro factor que tuvo importancia en la incorporación de la Rioja al reino de Castilla fue la actitud de la familia de los Fortuniones, que ostentaban el señorío de los Cameros, con el poderío de sus castillos y mandaciones en importantes plazas. Sus intereses estaban supeditados al gobierno de Nájera; por otra parte su patrimonio había nacido en la región y es lógico pensar que con un reino más alejado, como el de Castilla, conservaban una mayor independencia.

Los motivos religiosos se conjugaban y armonizaban con los políticos; los monasterios de San Millán —éste por las razones expuestas—, Albelda y Valvanera, no pudieron sustraerse a tales influencias e intereses propios, con una aspiración religiosa de tipo nacional. Por otra parte, las decisiones del gobierno de Nájera resultaban decisivas en unos momentos de creciente popularidad de Alfonso VI, mientras se producía un evidente declinar del que, en tiempos de Sancho «el Mayor», fue un poderoso reino.

Alfonso VI no conquista la Rioja en una victoriosa expedición guerrera sino en una batalla cuyas armas fueron intereses territoriales, políticos y religiosos. Alfonso VI lograba su sueño de incorporar la región riojana a Castilla. Sancho Ramírez queda proclamado, con Sancho V, rey de Navarra y Aragón con el reconocimiento de la soberanía de su primo el emperador leonés. Son páginas en los anales de la historia de un reino.

 

La Rioja es Castilla desde 1076.

 

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La Rioja es Castilla

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

la Rioja, esa sucesión de valles en torno al río Ebro, fue primero poblada por tribus relacionadas en mayor o menor medida con los vascones. La proximidad, y mejor comunicación, hizo que tras la conquista del Islam y la posterior reconquista, el primer reino cristiano que puso sus pies esta tierra fuera el reino de Pamplona, primero, de Navarra después. También hay quién lo llama Reino de Nájera-Pamplona, porque los reyes de Navarra están enterrados en Santa María la Real de Nájera, y porque uno de estos reyes trasladó su corte a Nájera…bueno. Cada uno llama a las cosas como quiere.

 

El caso es que antes del año 1.100 la región situada entre los Cameros y el Ebro pasa bajo dominio castellano. No es que Castilla no hubiese tenido ya influencia en la región, pero a partir de entonces La Rioja será para siempre castellana, aunque el pasado navarro nunca se borró del todo.

bandera de castilla

Bandera de Castilla

 

bandera de la rioja

Bandera de La Rioja (Roblanvera) sin escudo.

rueda de Alfonso XI

Rueda de Alfonso XI que se encuentra en el archivo del monasterio de San Millán, patrón de Castilla.

A ello contribuyó además la especial configuración geográfica de La Rioja. La Rioja, junto con Cantabria, son las únicas provincias castellanas que no son de la meseta, lo que se nota en las comunicaciones. Es de entender en que en el siglo XI un viaje de Logroño a Burgos fuera bastante más complejo que de Logroño a Pamplona. En todo el oeste y sur de La Rioja las montañas nos aislan de la meseta, lo que supone un problema. Tan solo bordeando el Ebro y entrando por La Bureba se tiene una ruta sin demasiadas complicaciones orográficas, aunque tampoco estamos exentos de ellas, como prueba el desfiladero de Pancorbo, o la sinuosa zona del Alto de Altable desde la Rioja, camino precisamente de Pancorbo.

El caso es que La Rioja se convirtió, mire usted por donde, en cuna de la lengua castellana, y lo fue, no creo que se casualidad, por o gracias a la “lingua navarrorum” que todavía se hablaba en gran parte de la región, es decir, al vascuence y al euskera. El castellano toma muchos elementos prestados del vascuence, y lo hace porque la zona en la que nace está en contacto directo con esta lengua.

La pertenencia de La Rioja a Castilla queda reflejada a lo largo de los siglos entre otras cosas en la heráldica riojana. Escudos de localidades como Santo Domingo de la Calzada, Alfaro o Haro llevan elementos típicamente castellanos, como el rojo carmesí, el castillo, o los dos juntos.

Escudo de Santo Domingo de la Calzada Castilla

Escudo de Santo Domingo de la Calzada. Castilla, León, y el motivo propio de la localidad.

Escudo de Haro Castilla

Escudo de Haro. El típico pendón castellando flanqueado por dos ¿leones?

Alfaro es la llave de Castilla

Escudo de Alfaro, clavis castellae, o llave de Castilla.

Escudo de Alfaro, el pendón castellano y una llave ¿puerta de Castilla? No en vano es la primera ciudad castellana entre Navarra y Aragón

 

Escudo de Nalda.

Escudo de Nalda, en el valle del Iregua.

Escudo de Ausejo.

Escudo de Quel.

 

San Millán, patrón de Castilla.

Bandera de San Millán de la Cogolla. San Millán es el patrón de Castilla.

 

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Las carreteras de La Rioja y los accidentes de tráfico. agosto 4, 2015

Las carreteras de La Rioja y los accidentes de tráfico.

 

La comunidad autónoma de La Rioja es una región de España pequeña ( es una de las provincias más pequeñas de España) y poco poblada, lo que incide, en este caso positivamente, en el volumen de accidentes de tráfico y de víctimas de los mismos. Como podemos leer en este informe en pdf de la DGT, La Rioja ha sido durante los últimos años una de las provincias que menos accidentes y víctimas han registrado. Provincias de similares o incluso menores poblaciones como Orense o Palencia han registrado durante años más accidentes y víctimas que las carreteras riojanas. Como indica Joaquín, de Accidentalia, la prevención ante los accidentes de tráfico es fundamental.

Las carreteras riojanas

 

 

Red de carreteras de La Rioja

La red de carreteras de La Rioja se ve influenciada, como no podía ser de otra manera, por la geografía del territorio. Geográficamente La Rioja es una porción del valle del Ebro que se ve atravesado transversalmente por otros siete valles más pequeños, seis si contamos como uno solo el valle Oja-Tirón. Además todo el sur de La Rioja es muy montañoso, con auténticas zonas de alta montaña, mientras que la norte discurre el río Ebro y están las grandes ciudades.

Las grandes vías de comunicación en La Rioja están todas en el valle del Ebro, salvo una, la Nacional 111 o carretera de Soria. Así, en el valle tenemos la AP-68 (autopista vasco aragonesa), la A-12, autovía del camino de Santiago y construída sobre la N-120 y la N-232, que atraviesa La Rioja de punta a punta. Como decíamos, tan solo hay una gran vía de comunicación que rompe este eje, es la Nacional 111 o carretera de Soria, que parte de Logroño para, atravesando el puerto de Piqueras, llegar a Soria. Esta fue tradicionalmente la ruta para los riojanos que iban a Madrid, aunque en los últimos tiempos fue desbancada por la opción AP-68 hasta Burgos y A-1 hasta Madrid. En los últimos años, y tras la inauguración (por fín, tras ser una demanda histórica riojana desde el siglo XIX) del túnel de Piqueras, parece haberse revitalizado algo esa vía.

El resto de carreteras riojanas son vías comarcales o locales que comunican distintas zonas y que, en su mayoría, no llevan demasiado tráfico. La única excepción a esta norma pueden ser las rutas de Arnedo a Calahorra y de Haro a Ezcaray. El resto de vías comarcales o locales tienen una intensidad de tráfico baja. De hecho, las dos primeras posibles autovías autónomicas fueran precisamente esas dos, Arnedo-Calahorra y Haro-Ezcaray.

En consecuencia, la mayor parte de los accidentes de tráfico en las carreteras riojanas se dan en las grandes vías de comunicación del valle del Ebro. Gracias a la creación de la autovía del camino se han eliminado una serie de puntos conflictivos, como eran la curvas de la degollada, el alto de San Antón y la subida al alto de la Grajera, en la Nacional 120. Estos puntos eran causantes varios accidentes al año, así como otros menos conocidos como pudieran ser las variante de Navarrete o la de Fuenmayor.

Sin embargo, a día de hoy se conservan todavía numerosos tramos conflictivos, como por ejemplo las conchas de Haro, saliendo de La Rioja en dirección a Vitoria, puntos de la N-232 como los de Agoncillo y Recajo, o el revirado y sinuoso recorrido de la N-111 entre Islallana y Torrecilla en Cameros.

 

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Sierra de Cebollera, hayas y rebaños. julio 29, 2015

Agazapadas entre el pinar, algunas hayas asoman durante la bajada del puerto de Piqueras por la Nacional 111. Sorprende ver aquí al árbol típico de las montañas de la España húmeda, ya que estamos en la divisoria de las cuencas del Ebro y el Duero: a pocos kilómetros domina el secano, el viñedo y el monte mediterráneo.

 

A medida que la carretera pierde altura, sobre todo en las laderas de umbría, las hayas llegan incluso a formar verdaderos bosques, hasta el punto de recordarme un valle asturiano.Y es que el Parque Natural de la Sierra de Cebollera, el primer espacio protegido riojano —ahora cumple diez años— es una verdadera cuña de naturaleza norteña que se adentra en el adusto paisaje castellano.

mapa de la sierra cebollera

 

Antaño, la trashumancia impulsó una boyante industria textil

Demasiado descolgado de los hábitats que acogen la gran fauna del norte ibérico, en las 23.000 hectáreas del Parque no viven osos, lobos o rebecos. Pero sí que es, junto con otros macizos cercanos de este sector del Sistema Ibérico, la avanzadilla meridional de algunas especies casi desconocidas en estas latitudes: pequeños mamíferos como el lirón gris y el topillo rojo, reptiles como la víbora áspid y el lagarto verde y aves como el mirlo capiblanco, el carbonero palustre, el camachuelo común y el agateador norteño. Además, es uno de los pocos refugios ibéricos, al margen de sus bastiones en la cordillera Cantábrica y los Pirineos, de la perdiz pardilla, pariente de montaña de las mucho más comunes perdices rojas.

 

También alberga la principal población en España de Epipogium aphyllum, conocida como orquídea fantasma, escasísima planta propia de los hayedos. Seduce imaginar que antaño, durante siglos, decenas de miles de ovejas, procedentes de Extremadura y otras zonas del sur de España, entraban por el puerto de Piqueras para aprovechar durante el verano los pastos frescos de la sierra de Cebollera y otros montes pertenecientes a la comarca de Los
Cameros.

 

Hoy, el viajero sólo puede acercarse a ese mundo ya casi desaparecido de los pastores antiguos visitando el Centro de la Trashumancia, abierto en Venta de Piqueras. A este pequeño grupo de construcciones tradicionales, que incluye un restaurante cuya terraza, si el tiempo acompaña, es ideal para comer al aire libre entre prados y bosques de montaña, se llega tomando un desvío nada más rebasar el puerto y atravesar la entrada al Parque Natural (atravesar el puerto si venimos de Soria, si venimos de Logroño es justo antes del puerto de Piqueras).

 

La disponibilidad de un recurso tan apreciado como la “lana fina“, producida por la raza merina —ganadería trashumante por excelencia—, dio lugar en su día a una boyante industria textil. Incluso se decía que la nobleza que explotaba el ganado y las fábricas de la zona llegó a tener la mayor renta per cápita de Europa.

Las viejas casonas restauradas de Villoslada de Cameros, situado en la ladera de un monte, hablan de su pasado señorial. A la derecha, un rebaño de ovejas pasta cerca de este pueblo rodeado de pinos, hayas y robles.

 

Testimonio de este pasado esplendor es la fábrica de paños de Villoslada de Cameros: contemplar sus ruinas, a la vera del río Tregua, da idea del magnífico edificio que debió de ser. Tan importante era esta economía que en el siglo XVIII, en virtud de una carta de privilegios concedida por Carlos III, los quintos cameranos se libraban del servicio militar para trabajar en la industria lanar o como pastores. Sin embargo, a partir del siglo XIX, el impulso dado a la agricultura en detrimento de la ganadería y la crisis del mercado de la lana condujeron al cierre de las fábricas cameranas y la progresiva desaparición de los rebaños trashumantes.

 

Muchos lugareños se vieron obligados a emigrar en busca de una nueva vida; Sudamérica, especialmente Chile, fue un destino habitual. Al pasear por las empinadas calles de Villoslada de Cameros desemboco en una plaza que lleva precisamente el nombre de este país. A la salida del pueblo está el Centro de Interpretación del Parque Natural, con una exposición dedicada a los valores naturales y el mundo rural.

 

Allí podremos obtener información sobre los seis senderos señalizados que recorren este espacio protegido. Un au-diovisual refleja cómo era la vida de los habitantes de la sierra a través de los recuerdos que desgrana una vecina del pueblo. Desde este centro, unapista asfaltada permite remontar en coche el río Ire-gua. Pasa junto al refugio de Achichuelo-La Blanca, con mesas y barbacoas que se llenan durante los fines de se-mana, y alcanza la ermita de la Virgen de Lomos de Orio, a más de 1.400 me-tros de altitud, que es uno de los lugares más visitados de la zona. Desde ambos puntos parten paseos para internarse en el bosque, donde predomina un arbolado joven, de porte aún no muy desarrollado. Y es que, por increíble que parezca, hace menos de 200 años la sierra de Cebollera era más bien una sucesión de montes pelados, alfom-brada de pastizales. La disminución de la presión ganadera y el cese de la de-manda de leña y carbón vegetal por parte del sector textil permitieron que el matorral, primero, y el bosque, a continuación, colonizaran las tierras de donde los rebaños se iban retirando definitivamente. Por encima de las hayas, a las que generalmente sustituye el roble melojo en las zonas más bajas y soleadas, pero por debajo de la zona de cumbres (con alturas que sobrepasan los 2.000 metros), se aprecia una extensa franja siempre verde de pinar. Las masas de pino silvestre se han convertido hoy en día en el paisaje característico del Par-que, además de sustentar la actual base de la economía local. Estos bosques son, en efecto, el principal reclamo para un nuevo turismo que está des-cubriendo la particular naturaleza de la sierra de Cebollera, enriquecida por los vestigios de una formidable cultura pastoril inscrita en los pueblos y los paisajes.

 

 

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Espacios naturales y ZEPAs II: Camero nuevo y viejo junio 16, 2015

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Cameros Nuevo. Alto Iregua

 

La comarca de Cameros Nuevo se extiende a lo largo del río Iregua, en una zona que comprende 13 villas históricas, que disfrutaban mancomunadamente de un amplio espacio de bosque y pastizal, llamado Pineda en las laderas del Puerto de Piqueras.
En la cabecera del Tregua se sitúa el Parque Natural de Villoslada y Lumbreras, con el nombre de Sierra Cebollera-Cameros que incluye los términos de esas dos localidades. Su altitud media supera los 1.000 mts., llegando las cumbres de La Mesa y Cebollera a 2141 mts. sobre el nivel del mar.
La zona está cubierta de bosques de haya en las umbrías y de rebollos en las partes bajas. Estos se mezclan con los pinos silvestres que van colonizando muchos territorios. En las márgenes del río Piqueras en el término de Lumbreras crecen los abedules siguiendo  los barrancos y cursos de agua. Sobre este río se levanta el embalse de Pajares, que cubrió a las aldeas de San Andrés y Pajares.

En este entorno destacan los acebos constituyendo pequeños bosques como los existentes cerca de la ermita de Lomos de Orios. En toda la zona se encuentran ejemplares aislados de tejos y en las cotas más altas se observan pinos negros.

Recursos naturales

Fauna

Mayor: Jabalí, corzo, ciervo (muy abundante), tejón y zorro.

Menor: Ardilla, topillo bermejo, gineta y gato montés.

Riqueza fluvial

Trucha común, trucha arcoiris y piscardo o negrillo.

Aves

En la comarca media del río Iregua, en la zona rocosa que separa la sierra del valle, en los términos de Nalda, Albelda, Viguera y Torrecilla, en la parte de las peñas que dan al río hay una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), con algunos ejemplares de quebrantahuesos, aguila real y de otras variedades, buitre y otras muchas aves. En la parte alta, en los términos de Villoslada, Lumbreras,  Ortigosa, El Rasillo, Villanueva y Nieva existe otra ZEPA. Es importante la migración de diversas aves al comienzo del otoño.

Ganadería

La parte alta de Cameros es eminentemente ganadera. El ganado vacuno es el más abundante, por la facilidad de su manejo. Existe una importante cabaña de ganado caballar, con parada de sementales en Villoslada. En la actualidad se ha incrementado la ganadería lanar. En la zona son tradicionales la ferias de ganado en el mes de septiembre.

Recorridos recomendados

Conocer el Parque Natural de Villoslada y Lumbreras. Ascensión a la cumbre de Cebollera (2.141 mts.). Visita a la Ermita de Lomos de Orios. Puerto de Piqueras.

 

Camero Viejo – Alto Leza

El río Leza excava con sus aguas un cañón que adquiere gran belleza entre Soto y Leza de río Leza, bajo la mirada vigilante de Trevijano de Cameros. En las rocas de Peña Amarilla anida el buitre leonado, que planea a lo largo de todo el río.
En la cuenca alta de este río se concentra la superficie boscosa, que contrasta con el cauce medio prácticamente deforestado. La llegada al hayedo de Santiago, por Monte Real de Ajamil, es una sorpresa después de observar la aridez de los paisajes más bajos.
El cañón del Leza no es el único atractivo de este valle frondoso de hayas, robles y pinos en su cabecera. Las dehesas de grandes robles que cada pueblo mantiene son un buen modelo de la interacción forestal y ganadera.
Un claro ejemplo de lo mencionado es la dehesa de Muro, o la de Torre en Cameros, en las que pacen los ganados a la sombra de viejos robles cuidados con esmero y hasta podados.

El bosque más denso se sitúa en el término de Ajamil con hayedos de gran magnitud y pinares en las cotas más altas.

Recursos naturales

Fauna

Mayor: Jabalí, zorro, corzo, y ciervo.

Menor: ardilla y gato montés.

Riqueza fluvial:

Trucha común, muy escasa y sólo en su parte más alta.

Aves:

En el río Leza hay dos zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una en los cortados del río Leza donde anidan las aves rupícolas y es abundante el buitre común. La parte más alta del río es otra ZEPA, con aguila culebrera, calzada y real, perdiz pardilla, aguilucho pálido, halcón abejero y buho real.

Ganadería:

En la zona se observa el deterioro causado por la excesiva carga ganadera que existe en la comarca. Actualmente el ganado lanar casi ha desaparecido, existiendo pequeñas cabradas, que permiten fabricar en San Román, el sabroso queso camerano.

Recorridos recomendados

Seguir la ruta de los pueblos abandonados. Hayedo de Santiago o Monte Real, en Ajamil. Visita al Ecomuseo de San Román. Excursión a la Ermita de Santa Cruz del Monte, en Muro de Cameros. Ascensión al Pico de la Atalaya (1.512 mts.)

 

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